Colección de escritos de distintos autores, de distintos tiempos históricos, y de distintos lugares geográficos, sobre temas de doctrina religiosa, filosófica y política, perennes e insoslayables para un católico, pues hacen al bien común terrenal, y a la salvación del alma.

martes, 21 de octubre de 2008

Catecismo para adultos


Catecismo para adultos

16 lecciones sobre el Verbo Encarnado

LEONARDO CASTELLANI




EDICIONES DEL GRUPO PATRIA GRANDE

"La Doctrina de la Fe, que Dios reveló, no está propuesta como un invento de la filosofía, que se pueda perfeccionar por el ingenio humano, sino como un depósito divino entregado a la esposa de Cristo, y ha de ser fielmente custodiada e infaliblemente declaraba. Por esto, los dogmas sagrados han de ser mantenidos para siempre en el sentido declarado una vez por la Santa Madre Iglesia, y nunca hay que apartarse de ese sentido con el pretexto de hacerlos más inteligibles".

Primer Concilio Vaticano

"Afirmamos que la mayor parte de quienes se condenan, sufren para toda la eternidad esa desgracia a causa de su ignorancia de los misterios de la fe, que deberían necesariamente saber y creer para poder ser contados entre los elegidos".

Benedicto XIV

Semblanza del Autor:

LEONARDO LUIS CASTELLANI nació el 16 de noviembre de 1899. Sus padres fueron Luís Héctor Castellani, florentino naturalizado argentino, llegado al país a los cinco años de edad, y Catalina Contepomi, argentina nativa, mujer muy inteligente según su hijo y de familia friulana y condal. Es el mayor de cuatro hermanos. María Magdalena, Luís Oscar y Arnaldo Néstor le siguieron en este orden.

Su abuelo paterno, don Leonardo, fue un arquitecto italiano que arribó a la Argentina en 1872 en una de las inmigraciones sarmientinas. Se afincó en el norte santafesino. Fundó con otras trece familias la reducción de San Antonio de Obligado. Construyó en la zona once iglesias o capillas.

Su padre, maestro normal y periodista, fundó y dirigió "El Independiente", primer periódico del Chaco santafesino. Militó en el radicalismo de Além. Murió asesinado de un pistoletazo —en 1906— por la policía del régimen.

Leonardo nieto estudia las primeras letras y lo que es hoy el ciclo primario en la escuela particular de don José Parodi, en su pueblo natal. En 1913 ingresa como alumno pupilo en el célebre colegio "La Inmaculada", de los padres jesuitas, en la ciudad de Santa Fe. Durante su pupilaje anuda una amistad de por toda la vida con dos condiscípulos: el egregio poeta santafesino, Horacio Caillet Bois, y el político y hombre de pro de San Juan, Dr. Alberto L. Graffigna.

Bachiller en 1917, el 27 de julio de 1918 ingresa en el noviciado de la Compañía de Jesús, en Córdoba, donde rehace, además, sus estudios en letras. En 1924, y durante cuatro años en el ciclo secundario del Colegio del Salvador, de Buenos Aires, enseña castellano, literatura, historia e italiano. Por esa época aparecen en la revista del Colegio del Salvador, las fábulas que más tarde conformarán su primer libro. En 1928 inicia los estudios de teología en el Seminario Metropolitano de Villa Devoto. Al promediar sus estudios, lo envían a proseguirlos en la Universidad Gregoriana. Parte para Europa en la segunda mitad de 1929.

En Roma aprendió teología y filosofía con grandes maestros: el cardenal Luis Billot S. J. y el R. P. Charles Boyer S. J., entre otros. El 31 de julio de 1930 el cardenal Marchetti Selvaggiani lo ordena sacerdote en Roma.

El 8 de julio de 1932 parte para Francia, donde permanecerá tres años, el primero de ellos, en Amienssur Marne, en la Picardía. Pasa luego a París: allí vivirá los otros dos años franceses. Asiste a la Facultad de Filosofía de la Sorbona como alumno regular. Emile Brehier fue su profesor de Historia de la Filosofía. Concurre a cursos libres: al de George Dumas sobre examen clínico de enfermos mentales en "L'Asyle Sainte Anne" (años 1932/1933); al de George Wallon sobre la escuela nueva (años 1932/1933); y a los del R. P. Marcel Jousse S.J. —de cuyas ideas fue introductor en la Argentina en "L'Ecole d'Antropologie" (años 1932/1933) y en "L'Ecole Practique des Hautes Etudes" (años 1933/1934). Al finalizar el curso de 1934 se le otorga el diploma de "Etudes Superieurs en Philosophie, Section Psychologie".

En julio de 1934 va a Alemania y Austria con el patrocinio del embajador argentino en Francia, Dr. Tomás Le Breton, para profundizar sus estudios acerca de lo que juzgó su vocación en el primer tramo de su vida intelectual: psicología y problemas educacionales. Visita escuela de retardados y reformatorios infantiles en Milán, Munich, Innsbruck y Viena. A principios de 1935 pone fin a su formación intelectual y regresa a su patria. Durante su estadía en Europa había comenzado a colaborar en Criterio, lo cual sigue haciendo hasta 1942. Apareció, además, en Buenos Aires, la primera edición en libro de sus Camperas.

En la Argentina y durante 11 años lleva a cabo una ingente labor intelectual a través de la cátedra, el libro y el periodismo. Como escritor publicó 14 libros y la traducción al castellano, con notas y comentarios propios, de los primeros cinco tomos de la Suma Teológica. Como periodista escribió en todas las publicaciones católicas y nacionalistas del país; desde 1937 hasta 1941 colaboró en La Nación; en 1940 y hasta 1942, desempeñó la dirección de Estudios.

En 1943 se vincula con Lautaro Durañona y Vedia, de quien será grande y sincero amigo, director, junto con Santiago Díaz Vieyra, de Cabildo ; y el 13 de junio de ese mismo año aparece su primera colaboración en dicho diario: "La coordinación y los católicos".

En diciembre de 1946 parte hacia Roma en el "Naboland" con un pasaje obsequiado por el sacerdote salesiano José Silva; pretende hacer conocer al general de la Compañía de Jesús los hechos irregulares de que ha sido víctima y la situación insufrible que le ha sido creada. El 1 de enero de 1947 llega a Génova. Por fin es recibido por el P. Janssens. La audiencia dura cinco minutos. En ella el P. General lo conmina a salir de la Compañía de Jesús bajo condiciones que él determinaría posteriormente. No acepta. En junio de 1947 recibe orden por escrito de trasladarse en el término de cuatro días a Manresa, España. En Manresa pasa dos años de sufrimientos. Su confesor, el R. P. José Murall S. J., y sus amigos argentinos y españoles le aconsejaron que solicitase su traspaso al clero secular de su país, lo que hizo. Abandonó Manresa el 19 de julio de 1949 y llegó a Buenos Aires en avión el 22 del mismo mes. Se albergó en el Colegio del Salvador, dio cuenta de lo acaecido al R. P. Juan Castillejo S. J., rector del Colegio y, por escrito, por estar ausente en Córdoba, al R. P. Juan Moglia S. J. el 18 de octubre de ese año se le separa de la Compañía sin proceso.

Fue acogido con benevolencia y amistad por Monseñor Roberto Tavella, Arzobispo de Salta, quien lo alojó en su casa y lo honró cuanto pudo. En Salta, adonde llegó en 1950, fue poco a poco mejorando salud, aunque el clima no era el ideal para él. Desempeñó en la Escuela Normal de esa ciudad las cátedras de Metafísica y de Problemas Nacionales.

Pasa a Buenos Aires a consultar médicos. Estos le desaconsejan Salta y le recetan un descanso de un año en su pueblo natal. Decide a principios de 1952 establecerse en Buenos Aires y tratar de reasumir su cátedra en el Instituto Nacional del Profesorado Secundario, cosa que logra. Enseña en ese establecimiento hasta el año 1955, en que es cesanteado como todos los docentes sacerdotes por el sarampión anticlerical de Perón.

La rehabilitación sacerdotal salteña, aún con sus limitaciones, no es válida en Buenos Aires. Se da una situación curiosa: el mismísimo P. Castellani que podía celebrar el Santo Sacrificio de la Misa en la ciudad de Salta no lo podrá hacer en ningún altar de la dudad de Buenos Aires. Por lo que a él toca, cierra con un olvido caritativo el período de dolores que principió en 1946.

En 1952 y 1953 dictó cursos de filosofía en la Sociedad Científica Argentina; en 1954 y 1955, en el Teatro del Pueblo; en 1965 en el Colegio Champagnat; en 1968 y 1969 en el salón de actos de la parroquia Nuestra Señora del Socorro.

En 1955, tras su cesantía en el Instituto Nacional del Profesorado Secundario, se incorpora al cuerpo de redacción del diario Tribuna de San Juan, de Alberto L. Graffigna. A partir del 1° de febrero de 1956 y hasta el 31 de diciembre del mismo año, publica todos los domingos el comentario del evangelio del día. Reúne luego todas las dominicas y con ellas conforma dos de sus libros más leídos; "El Evangelio de Jesucristo" y "Las Parábolas de Cristo". Sigue colaborando en Tribuna hasta su cierre en 1957, provocado por un atropello de la Revolución Libertadora.

En 1952 viaja a Lourdes como penitente en corta peregrinación de pocos días.

En 1966 el nuevo Nuncio Apostólico, Monseñor Lino Zanini, "manu militari", arregló definitivamente la situación absurda y desdorosa para la Iglesia en que se encontraba el P. Castellani; se le restituyó plenamente, sin reservas ni condicionamientos, el ministerio sacerdotal.

En enero de 1967 apareció Jauja, revista mensual, que fundó y dirigió hasta el último de los 36 números durante tres años. En ella escribió siempre el editorial, que llamó directorial, y la crítica literaria y una sección de comentarios sobre temas de actualidad llamada Periscopio.

En 1974, 1975 y 1976 dicta en Patria Grande los siguientes cursos; "De Kirkegord a Tomás de Aquino", " 16 clases sobre el Verbo Encarnado" y "El Apokalypsis". Luego de haber sido nombrado Doctor "honoris causa" de la Universidad de Buenos Aires, el gobierno argentino le entregó el premio "Consagración Nacional", el 30 de diciembre de 1975.

El 16 de noviembre de 1979 cumplió 80 años de vida y 60 de escritor. Actualmente vive en el aprecio de sus amigos. Poco le importan ya las cosas de este mundo. Todo su tiempo lo tiene ocupado en preparar una buena muerte.

No hay comentarios:


Para volver a El Cruzamante haga click sobre la imagen del caballero